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Reseña Histórica

Desde hace varios años los integrantes de la asociación Allin Kawsay, nos dedicamos a la investigación de las raíces educativas, culturales y psicosociales de la violencia.
Nuestra práctica vivencial, nos ha enseñado que, con la ayuda de una metodología adecuada, el clima educativo en la familia, la escuela y la comunidad, pueden ser renovados.

La historia de Allin Kawsay se enraíza en la experiencia de un equipo de voluntarios extranjeros, Silvia Fischer (Suiza), Jean Bouquet (Francia) y Brigitte Chevallay (Suiza), que trabajan con la iglesia católica en comunidades andinas de la provincia de Carabaya al sur del Perú. Este encuentro permite a los voluntarios acoger y valorar las inmensas riquezas y cualidades de la población andina y de su cultura milenaria.

En 1994, Coasa un pueblo quechua aislado a 3750 metros de altura, donde trabajan Silvia y Juan, conoce una situación muy fuerte de violencia. Una joven mujer es asesinada a manos de cinco varones, provocando el estupor de la población. Este hecho y otros más son el inicio de un trabajo de reflexión sobre la violencia, sus raíces y las posibilidades de superarla.

Coasa y sus alrededores

Juan y Silvia cuentan:

“Frente a esta violencia no podíamos quedar con los brazos cruzados. Intentamos comprender sus raíces para enfrentarla y prevenirla. Con los grupos de niños y niñas, con las organizaciones de mujeres existentes en la parroquia, iniciamos un trabajo de prevención de la violencia, sus causas y su relación con las experiencias de la niñez de cada uno.

Primeros talleres en prevención de la violencia
 

Junto con la municipalidad decidimos crear una instancia para atender casos de violencia contra la mujer y la violencia familiar.

Iniciamos también la animación de talleres de desarrollo personal y comunitario en varias comunidades campesinas. Estos primeros talleres, a lo largo de unos tres años fueron al aire libre, junto a la naturaleza o en locales de la comunidad. En estos grupos de 20 a 80 integrantes participan jóvenes mineros, ancianas analfabetas, agricultores y ganaderos…

Los talleres tenían que ser divertidos, activos e incluir actividades manuales, cuentos, teatralizaciones, cantos, reflexiones, compartir en grupos. Para hablar de mecanismos psicológicos, utilizamos un lenguaje simbólico, accesible a todos. Junto con el equipo parroquial animamos los talleres en quechua. De esta manera logramos la participación masiva de la población de dos comunidades durante dos años, una mañana al mes. La gente habla de su niñez, de su vida, de sus alegrías y tristezas y empieza a comprender que sus comportamientos de hoy están marcados por las experiencias vividas en su niñez. “

Muchos participantes dicen: “Me siento más tranquilo que antes, trato mejor a mis hijos, nos comprendemos mejor en la familia…”

El año de 1997 es decisivo para todo el trabajo posterior.

Existe una preocupación por la situación de adolescentes que vienen al pueblo para seguir sus estudios en el colegio. Muchos viven solos en cuartos alquilados, sin acompañamiento y son expuestos al consumo de alcohol, a varias formas de violencia y las chicas a abusos sexuales. Gracias a la herencia recibida del P. Jean Louis Martin, sacerdote francés, se decide junto con el equipo parroquial y las autoridades del pueblo, crear un hogar para que adolescentes del campo, que vienen estudiar al colegio de Coasa, tengan un lugar seguro para vivir y ser acompañados en su desarrollo integral (“cabeza, corazón y manos”).

Construcción del hogar 
 

Para la creación del hogar, Juan, Silvia y Brígida constituyen una asociación civil sin fines de lucro. Benito Narezo, un miembro del equipo parroquial, propone que la asociación se llame Allin Kawsay que en quechua significa “Vivir bien”, es decir vivir en armonía consigo mismo, con los demás y con la naturaleza, según la sabiduría de los Andes.

En 1998, el hogar acoge un primer grupo de adolescentes en un local prestado por el Ministerio de Salud. Mientras tanto, con el dinero de la herencia y los apoyos generosos de la parroquia de Villars sur Glâne (Suiza) y de la familia del P. Gilbert Cottet (Suiza) ex párroco de Coasa, se construye una casa propia. Esta casa alberga hasta hoy unos 32 adolescentes, mujeres y varones.

Silvia, maestra de profesión y Juan comentan:

“Un día, en un taller en el cual participaron profesores, un participante nos dice: “Están perdiendo su tiempo trabajando con comunidades campesinas. Hay muchas y ustedes pueden trabajar solo con unas pocas. Capacítennos a nosotros los profesores. Trabajamos en todos los rincones del país y llegamos a todos los niños y niñas. Nosotros vamos a hacer el trabajo con nuestro alumnado y sus familias…”.

Es así que poco a poco decidimos privilegiar la formación de profesores(as):

El reto era grande y queríamos responder de la mejora manera. Empezamos a adaptar la metodología participativa vivencial, utilizada en los talleres con comunidades campesinas a un trabajo con escuelas. Los estudios de Alice Miller sobre las raíces de la violencia en la educación de los niños nos sirvieron de soporte teórico.

Junto con Brígida empezamos a capacitar profesores (as) de distintos lugares de la región de Puno. También les entregamos guías para el uso en las aulas y con padres y madres de familia para prevenir la violencia.

En el 2001 contribuimos a la formación docente en varios proyectos del Ministerio de Educación. Valorando este trabajo, en el 2003, el Ministerio de Educación contrata a dos de nosotros para expandir este trabajo en un proyecto a nivel nacional. Con más insistencia trabajamos en las regiones de Apurímac, Ayacucho y Huancavelica, cuyos participantes habían sufrido de mucha violencia en el tiempo del terrorismo. En estos talleres encuentran espacio para compartir sus experiencias dolorosas y sufrimientos vividos durante esta época.

Durante dos años siguió este proyecto hasta que hubo cambios de personal en el Ministerio de Educación. Después, con financiación de Allin Kawsay y el apoyo de UNICEF, seguimos formando como facilitadores a 35 profesores(as) de la región Apurímac, los cuales han respondido con mucho entusiasmo y compromiso, aplicando con sus colegas, en sus aulas y con padres y madres todo lo aprendido”.

En el 2003 al 2006 llevamos proyectos con apoyo de entidades financieras de Reino Unido y los Estados Unidos en la provincia alto andina de Canas, como también en la zona minera de La Rinconada por encima de los 5,200 metros de altitud en Puno. En este lugar niñas y niños frecuentemente abandonaban sus estudios para ir a trabajar en la mina. Entonces nuestro trabajo fue desde la educación en la reducción de participación de niños en la actividad minera. Estos talleres había para padres y madres de familia, para la comunidad y para los profesores.

En el 2007 el Servicio de Lichtenstein para el Desarrollo (LED) aprobó nuestro primer proyecto y desde ahí nos apoya hasta el momento en costos operativos de nuestros proyectos y fortalecimiento institucional. Y en el 2008 se aperturó la sede en la ciudad de Sicuani, provincia de Canchis, departamento de Cusco, a cinco horas de viaje en coche de Coasa.

En convenio con el órgano intermedio del Ministerio de Educación (Unidad de Gestión Educativa Local – UGEL Canchis) iniciamos el trabajo en Canchis con Instituciones Educativas de Primaria de  tres lugares Checacupe, Tinta y Sicuani. El trabajo fue de tres años y con una ampliación de dos años.  Posteriormente vinierón los convenios de trabajo con escuelas de Maranganí, Langui, del mismo Sicuani, otras del área rural (Ccochacunca, Laripuchuri, Queromarca, Combapata). Se amplió el servicio a otras provincias como Canas, Melgar en Puno que sigue hasta ahora.

La dinámica de trabajo desde el inicio fue de capacitar a los profesores para que ellos pudieran dar talleres al conjunto de sus alumnos y también los talleres a los padres y madres de familia. Se les capacita en diferentes temas de autoestima, empatía, abordaje constructivo de conflictos y bullying, etc.

Desde nuestros inicios teníamos la experiencia de trabajar con niños (los Clubes de niños) que nos inspiró para el trabajo con  los Promotores de Paz. En el año 2010 se empieza este trabajo especial con niñas y niños Promotores de Paz, son una niña y niño por cada aula_ que son capacitados  con más profundidad en todos los temas referidos, especialmente en mediación de conflictos. La idea es que los promotores de paz tengan un protagonismo en sus escuelas para ayudar en la solución de los conflictos entre niños.

Por tres años organizamos también festivales, campañas, marchas por la Paz con participación de niños y padres y madres de familia en cada escuela. 

Trabajando  con los Promotores de Paz en distintas escuelas, nos parecía importante que ellos podrían encontrarse e intercambiar sus experiencias,  en una jornada de trabajo de un día. El primer encuentro fué en el año 2010. Como para 150 niños participantes, tanto para los 20 profesores acompañantes fue una experiencia motivadora y espacio de intercambio de experiencias.  Desde entonces tenemos un encuentro de promotores cada año.

Desde nuestros inicios teníamos como idea que era necesario trabajar con la  sociedad. Desde el 2008 iniciamos los programas de radio en la ciudad de Sicuani con la participación de niños y profesores. Los temas desarrollados fueron sobre violencia contra la mujer, bullying en la escuela, sentido del “Buen vivir”, autoestima, formas de negociación, raíces de violencia en la familia, el rol de la escuela en la comunidad etc. Seguimos con los programas una vez por semana hasta el momento.

En el 2014 empezamos a involucrar a la comunidad con una campaña con mototaxistas de la ciudad. Ellos llevaban los stickers alusivos contra la violencia. Allí los ciudadanos podían leer e interiorizar que buscabamos un Canchis sin violencia.

En el 2016 organizamos la primera semana de la Paz y Buen Vivir desarrollando diferentes actividades, ponencias sobre “Buen vivir”, cine, festival de talentos, la feria interinstitucional en la Plaza de Armas de Sicuani. Los locales nos facilita la Municipalidad de Canchis.

En ese mismo año se conforma la Red de docentes para la paz y el buen vivir. Esta decisión era para que los profesores de diferentes escuelas pudieran intercambiar sus experiencias, tener protagonismo en la comunidad y capacitarse con más profundidad. Con ellos se organiza las Semanas de Paz y Buen Vivir.

Paralelamente al trabajo en Sicuani, en Coasa desde el Hogar Estudiantil se organizan campañas por la Paz en la ciudad, campañas de limpieza de la ciudad, del río y del nevado, eventos de juegos tradicionales con la idea de valorar la cultura, tradiciones, campamentos y visitas a otras ciudades para compartir las experiencias del hogar.

En el 2017 tuvimos la primera pasantía hacia Bolivia, para el equipo de Allin Kawsay. Lo que queríamos era conocer experiencias sobre el Buen Vivir, puesto que en este país está normado en su constitución política. Visitamos instituciones como Machaqa Amawta en la ciudad de La Paz, con quienes somos coparte con LED. Conocimos su experiencia de trabajo en las escuelas de las comunidades de la cultura Uru. Nos ayudó acerca de la identidad cultural, el trabajo bilingüe en la valoración de esta cultura. En este intercambio nosotros les compartimos sobre la educación para la paz y en la prevención de la violencia.

En el 2018 y 2019 tuvimos dos pasantías con los profesores de la Red de Docentes, el primero también hacia Bolivia (Corpa, La Paz y El Alto). El segundo a Lima, en visita a dos escuelas y el museo de Lugar de la Memoria (LUM). La meta era  compartir experiencias con los docentes de estas escuelas, de cómo trabajaban  la prevención de la violencia en una gran ciudad. Y en la visita al LUM conocer de cerca los años de violencia política que vivimos en el Perú desde los años de 1980 al 2000.

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